El Bacalao negro así llamado aunque no pertenezca a la familia del bacalao vive en aguas profundas, generalmente por debajo de los 200 m. Desova a finales del invierno y comienzos de la primavera en aguas del talud continental. Los huevos se incuban cerca del fondo pero, tras la eclosión, las larvas ascienden hasta aguas superficiales.
Los alevines de bacalao negro viven en aguas poco profundas, cercanas a la costa, para luego trasladarse a aguas más profundas, mar adentro. Las larvas y los alevines se alimentan de crustáceos planctónicos; los adultos son depredadores oportunistas que consumen peces e invertebrados bentónicos, calamares y medusas.
La cocina japonesa, cuyo conocimiento del pescado y sus múltiples aplicaciones
gastronómicas es innegable, lleva años trabajando con un pez desechado en el
resto del mundo: el sablefish o bacalao negro. Hasta hace muy poco tiempo, ni
siquiera en el país donde se realizan la mayor parte de las capturas (Estados
Unidos) se había reparado en este pescado con una textura suave, sabrosa y con
un alto contenido oleico. No obstante, en los últimos años, y ayudado por la
creciente influencia de la cocina oriental, el sablefish ha ido ganando adeptos
y hoy en día está presente en los mejores restaurantes del planeta. En Japón se
conoce como Guindara.
Lo primero que hay que decir del bacalao negro es que no pertenece a la familia
del bacalao sino a la del Anoploma fimbria, un grupo único de pescados. Además,
y pese a considerarse un pescado blanco, su carne es más grasa que la de los
peces englobados en esta categoría. De hecho, en Estados Unidos, se le conoce
no sólo por el nombre de sablefish, sino también por el de butterfish (pez de
mantequilla). Esta denominación viene a decir mucho de las características de
este pescado, con una textura lisa, sabrosa y con un alto contenido en aceites.
El término pescado blanco se refiere más bien a su cualidad de "pescado de
fondo" en el que se enmarcan diversas especies de peces de carne blanca que
viven en el fondo del océano o cerca del mismo. Científicamente se las conocen
como "especies demersales", para diferenciarlas de los peces llamados pelágicos
que viven a diversas profundidades de los mares.
La distribución de esta especie se sitúa lo largo del Pacífico Norte, desde Baja
California hasta Alaska y el Mar de Bering y en las Islas Aleutianas y Japón.
Vive en aguas profundas, generalmente por debajo de los 200 metros, aunque
realiza migraciones diurnas hacia la superficie y retornos hacia el fondo
durante la noche.
El bacalao negro es, además, un pez longevo de hasta 34 años (incluso puede
llegar a duplicar esta edad) y su madurez reproductiva la alcanza entre los
tres y los seis años. Suele desovar (alrededor de cien mil huevos por hembra) a
finales del invierno y comienzos de la primavera por lo que su temporada de
pesca se sitúa entre marzo y noviembre.
Los huevos se incuban dentro del fondo pero, tras la eclosión, las larvas
ascienden hasta aguas superficiales. Una vez formados los alevines, éstos se
mantienen en aguas poco profundas, cercanas a la costa, para luego trasladarse
mar adentro. Las larvas y los alevines se alimentan de crustáceos planctónicos
y los adultos se convierten en depredadores oportunistas que consumen peces,
como merluzas, lenguados o calamares, hasta moluscos e invertebrados.
Todas estas características conforman las cualidades de un pez cuyo peso varia
de 1 a más de 5 kg. y que es capturado, en el 75% de las veces, en Alaska. El
principal sistema empleado para la pesca del sablefish es el palangre. La pesca
del bacalao negro en Alaska está estrictamente controlada para asegurar su
sostenabilidad, y está en vías de certificación como pesquería sostenible y
bien gestionada por el Marine Stewardship Council (www.msc.org).
Japón, principal mercado Pese a que es en Estados Unidos donde se captura el
mayor número de ejemplares de esta especie, su destino final es el mercado
exterior, concretamente Japón. Allí, el guindara, como se le conoce, es muy
apreciado por su facilidad de preparación y su versatilidad. De hecho, y
gracias a su excepcional sabor y jugosidad, ha sido incorporado a la carta de
los más reconocidos cocineros. En nuestro país, y gracias a la labor del Alaska
Seafood Marketing Institute junto con los importadores de productos de mar de
Alaska, el bacalao negro está empezando a introducirse con gran fortuna y no
sólo en los restaurantes japoneses de prestigio, caso del Miyama de Madrid,
sino entre todos los amantes de la cocina de fusión que, dicho sea de paso,
cada vez son más. Para más información, consulte nuestro web o contacte con
David McClellan en dmcclellan@alaskaseafood.org.
LA COCINA DE FUSIÓN JAPONESA
En los últimos años, han sido numerosos los cocineros españoles que se han
sentido atraídos por las técnicas e ingredientes de la cocina oriental y,
particularmente, por la japonesa. La tan renombrada cocina de fusión, en este
caso mediterráneo-oriental, ha tenido en una generación de chefs de este país a
sus máximos exponentes.