El tercer tipo de arte de pesca utilizado para capturar las especies de pescado blanco de Alaska es la nasa, que se utiliza únicamente para la pesca de bacalao negro y bacalao, y nunca para abadejo, fletán o lenguado.
Las nasas son grandes jaulas de acero recubiertas de red que se ceban y se colocan en el lecho marino. Los peces entran en las trampas a través de túneles de los que no pueden salir; posteriormente, una vez recuperadas las nasas, los peces se clasifican en cubierta y aquellos que no forman parte de las especies declaradas como objetivo se devuelven vivos al mar.
En la actualidad, a diferencia de lo que ocurría antaño, se pierden muy pocos aparejos en el mar y prácticamente ha desaparecido el antiguo problema de los "aparejos fantasma", aparejos perdidos que seguían capturando peces.
Gracias a la mejora de la calidad de los cables, del material de las redes y de los métodos de pesca, la pérdida de una red de arrastre es muy poco frecuente. Las nasas cuentan con paneles biodegradables que permiten a los peces escapar si éstas se pierden. Como consecuencia de las modificaciones de las normativas relativas a la gestión de las pesquerías, los palangreros pueden pescar a un ritmo más lento y más seguro, de manera que no necesitan colocar más aparejos de los que pueden recuperar. Asimismo, existen normas rigurosas para evitar que las aves marinas queden atrapadas accidentalmente en los aparejos de palangre.