La prohibición de pescar demasiado lejos de la costa, en zonas en las que podrían ser capturados de forma accidental demasiados salmones que se dirigen a otros ríos, y demasiado cerca de la costa, en zonas en las que hay grandes concentraciones de salmones y son por tanto excesivamente vulnerables. La gestión de los recursos pesqueros de Alaska se adapta a las circunstancias de cada temporada de pesca y del día a día, y los responsables de dicha gestión pueden permitir o prohibir la pesca en determinadas aguas en función del comportamiento de los salmones, el nivel del agua y otras circunstancias. Este sistema permite discriminar razonablemente entre diferentes tipos de salmones, de manera que cada pesquería explota únicamente los salmones de una determinada migración.
La concesión de un número limitado de licencias de pesca según un sistema de admisión restringida o "numerus clausus", es decir, en el que no se conceden nuevas licencias, por lo que la persona interesada debe comprar una licencia antigua a otro pescador de salmón. Este sistema permite una gestión racional de los recursos pesqueros que protege el vigor de las poblaciones de salmón a largo plazo.
Las artes de pesca, como las redes de cerco y de enmalle deben estar hechas de malla monofilamento que es menos visible. Las redes deben flotar en la zona superficial en donde se puede observar la pesca. Existen restricciones en cuanto a la longitud, profundidad y periodos de utilización de las redes. También está regulada la pesca al curricán (con anzuelos). No está permitida la utilización de redes de arrastre para la pesca del salmón. Las características de las artes y técnicas de pesca utilizadas prácticamente impiden la captura accidental de mamíferos o pájaros marinos.