Alaska es el último baluarte del salmón salvaje y en sus aguas habitan las poblaciones más numerosas y más sanas de salmón salvaje del planeta. La denominación Salmón Salvaje de Alaska agrupa cinco especies que nacen en los cristalinos ríos de Alaska y cuya vida adulta transcurre en las aguas del océano Pacífico del Norte.
Los salmones de Alaska, al igual que sus semejantes del Atlántico, son anádromos: nacen y viven la primera época de su vida en agua dulce y se desplazan luego a aguas saladas, y regresan al río en que nacieran para desovar y luego morir.
A diferencia del Océano Atlántico, donde vive una sola especie de salmón (el salmo salar), en el Pacífico Norte moran seis especies de salmones, cinco de las cuales se pescan comercialmente en Alaska. Pertenecen al género Oncorhynchus, un término que combina dos palabras griegas: “onco”, que significa gancho o barbilla y “rhyno”, que significa nariz. Los nombres científicos de las cinco especies de Salmón de Alaska fueron establecidos durante la exploración de Siberia y están relacionados con los nombres comunes por los que se conoce a estos peces en la lengua autóctona.